Desarrollo de baterías de Litio

El creador de las baterías de Litio, el físico John Goodenough nunca patento la tecnología y sigue ejerciendo de profesorprofesor de ingeniería mecánica en la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos, a sus 94 años, un proyecto que revolucionó el sector de las baterías a nivel mundial. Goodenough creó el cátodo de óxido de litio y cobalto, la base de la batería de iones de litio que usamos en cualquier dispositivo portátil en el año 1980, y Sony comenzó a venderla en 1991 y poco a poco lo fueron utilizando muchos fabricantes y gracias a no haber patente han podido llegar a miles de hogares de todos los perfiles de ingresos.Las baterías de litio se han convertido en las más utilizadas porque ofrecen una alta densidad de energía y porque se ha abaratado suficiente su costo de fabricación.

Litarsa se encuentra en un proyecto dual que involucra la extracción y posterior refinamiento de carbonato de litio, dentro del Proyecto Belenus, para su posterior uso en la fabricación de baterías de litio destinadas al almacenamiento de energía generada a través de paneles solares y dispositivos eólicos.

Un equipo científico de investigación trabaja constantemente con Universidades y empresas afines analizando resultados y estadísticas con la máxima precisión, permitiendo que Litarsa avance hacia el primer lugar en la fabricación de baterías de litio de la Republica Argentina.

Desde hace unos años, la demanda por litio es empujada por la circulación de autos eléctricos y vehículos híbridos que necesitan baterías de este mineral para su movilidad en Estados Unidos, Europa y Asia, respondiendo además a normas medioambientales y consumidores cada vez más conscientes del cambio climático.

Hoy, este tipo de transporte -que no alcanza el millón de unidades en el mundo- podría elevarse explosivamente hasta incluso 40 millones de vehículos a 2035, impulsando que la producción mundial de litio pase de 180.000 toneladas en 2016 a superar el millón de toneladas a esa fecha, según datos de Corfo.

De hecho, la estadounidense Tesla ha declarado que tiene la meta de producir 500 mil vehículos de este tipo al año a 2025, China pondrá en circulación tres millones de autos eléctricos.

Pero el impulso también vendrá de la demanda del mineral para baterías estacionarias con el crecimiento de las Energías Renovables, sobre todo en los países desarrollados, donde ya empiezan a tener una participación importante en sus matrices energéticas.

Según el informe de la CNL, a 2025 la demanda de “oro blanco” se elevará 8% anual, es decir, se demandarán en total 350.000 a 400.000 toneladas de litio equivalente en ocho años. Además,  la industria de las baterías aumentará significativamente su participación en el consumo de litio, al pasar de 40% en 2014 a  63% de la demanda, aproximadamente, en 2025.

Este documento también recalca que las nuevas tecnologías de baterías requerirán en mayor medida de hidróxido de litio por sobre carbonato de litio, lo que aumentaría la participación de este compuesto dentro del total, pasando de 19% a cerca de 31% al mismo plazo.

Hoy, la industria de baterías crece más de 10% por año y podría hacerlo a tasas entre 15% y 18% en los próximos años impulsando la búsqueda de nuevos yacimientos, comenta Daniela Desormeaux, consultora de signumBOX.

Hoy el mercado mundial de carbonato de litio moviliza 180.000 toneladas de este mineral, con un precio de US$ 7.000/ton en promedio, no obstante, proyecta que a 2035 se producirían un millón de toneladas de litio en el mundo, con valores que podrían llegar a US$ 10.000/ton en promedio, según el valor agregado que se logre dar.

De ahí que los desafíos de una industria 2.0 de litio impliquen la producción de hidróxido de litio, cuya demanda ya superará a la de carbonato de litio en 2027, debido a sus mejores propiedades para la fabricación de pilas, así como por una búsqueda por dar mayor valor agregado.

En 2014, el Centro de Innovación del Litio (CIL) de la Universidad de Chile fabricó Elibatt 4.0, la primera batería nacional tanto para dispositivos como para ER. El proyecto contó con la colaboración de universidades y de empresas, e incluso, se proyectó la instalación de una fábrica en 2015, pero no prosperó. Jaime Alée, director del CIL en ese entonces, explica que el modelo de negocio no fue lo suficientemente atractivo para levantar capital. No obstante, plantea que lo que se requiere es profundizar en la relación universidad-empresa y en traer al país industria sofisticada que tenga interés en el rubro, como Gyga Factory de Tesla.

También han surgido otras alianzas, como la de la chilena Nanotec y Rockwood Lithium que están desarrollando nanopartículas del mineral, investigaciones que según Patricio Jarpa, gerente general de Nanotec, están bastante avanzadas, pues crearon las primeras nanopartículas de litio metálico con alta pureza y buenas condiciones de tamaño y propiedades físicas. Las primeras muestras se están testeando en Alemania, Corea del Sur y Estados Unidos, y están a la espera de los resultados.

Litarsa se encuentra en proceso de consolidar alianzas estratégicas con el objetivo de desarrollar en su planta de investigación la primera patente de baterías de litio destinadas al almacenamiento de energía producida por paneles solares y dispositivos eólicos, para este fin cuenta con el soporte de diferentes organismos estatales y privados.

Litarsa se convertirá de esta manera en la primera empresa dedicada a la exploración de yacimientos de litio que al mismo tiempo y sin espera avanza construyendo el camino hacia la fabricación de baterías de litio, posicionando a Litarsa, a la Provincia de Salta y a la republica Argentina a la vanguardia de la manufactura de productos derivados del litio.